Una publicación digital volvió a colocar a Donald Trump en el centro de la controversia. Esta vez, no por un discurso o una decisión política, sino por una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparece caracterizado como Jesucristo, en una escena cargada de simbolismo religioso y elementos patrióticos.
La imagen, difundida en su red social, lo muestra con túnica en tonos blancos y rojos, extendiendo las manos sobre una persona, como si realizara un acto de sanación. A su alrededor se integran referencias visuales a Estados Unidos: banderas, águilas, personal militar y sanitario, además de destellos de luz que refuerzan la estética casi divina de la composición.
El contexto amplificó el impacto. La publicación llegó poco después de que el mandatario arremetiera contra Papa León XIV, a quien acusó de debilidad frente al crimen y de mantener posturas políticas cuestionables. El cruce elevó el tono del debate al mezclar religión, política y representación simbólica en un mismo episodio.
Las reacciones no tardaron en dividir opiniones. Mientras algunos lo interpretaron como una provocación calculada, otros lo consideraron un uso inapropiado de una figura central en la fe cristiana. El caso reabre la discusión sobre los límites del contenido generado con inteligencia artificial en la esfera pública y su capacidad para influir en la percepción colectiva más allá de los hechos.