El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar su agenda económica en el centro de la conversación pública tras un gesto que rápidamente se viralizó: entregó una propina de 100 dólares a una repartidora luego de recibir un pedido de McDonald's dentro de la Casa Blanca.
La repartidora, identificada como Sharon Simmons y trabajadora de la plataforma DoorDash, llegó hasta el Despacho Oval con comida rápida y fue recibida por el mandatario en un encuentro breve que combinó conversación informal, humor y un mensaje político claro: su campaña para eliminar impuestos a las propinas.
El momento no se limitó al gesto simbólico. La escena se convirtió en un vehículo para reforzar una de sus propuestas económicas más recientes, que busca reducir la carga fiscal sobre trabajadores del sector servicios. Simmons, quien expresó apoyo a la medida, señaló que el alivio tributario ha tenido impacto en su economía familiar.
Más allá del episodio mediático, Trump también aprovechó la atención para referirse a temas de política exterior, incluyendo el estancamiento de negociaciones con Irán. Mientras tanto, su agenda pública continúa con una gira en Las Vegas, donde buscará consolidar el respaldo a su propuesta fiscal entre trabajadores que dependen de las propinas como ingreso principal.