La histórica BBC se prepara para una de sus mayores reestructuraciones en más de una década. La cadena británica anunció que eliminará entre mil 800 y 2 mil puestos de trabajo en los próximos dos años, una reducción cercana al 10% de su plantilla, como parte de un plan para contener su creciente presión financiera.
El ajuste responde a una brecha cada vez mayor entre ingresos y gastos. La corporación busca ahorrar alrededor de 500 millones de libras adicionales dentro de un presupuesto anual de 5 mil millones, en medio de un contexto marcado por inflación en la producción y una caída en el pago del canon televisivo, su principal fuente de financiamiento.
El panorama se complica con el cambio en los hábitos de consumo. Cada vez más hogares en Reino Unido prescinden de la suscripción obligatoria, mientras plataformas de streaming y contenidos bajo demanda ganan terreno. Este viraje ha debilitado el modelo tradicional de la BBC, obligándola a replantear su estructura operativa.
La reconfiguración ocurre además en un momento de transición interna, con la próxima llegada de un nuevo director general y tras recientes controversias que han golpeado su imagen. En ese escenario, los recortes no solo buscan estabilidad financiera, sino redefinir el papel de la emisora en una industria mediática en plena transformación.