La actriz y cantante Maribel Guardia se encuentra en el centro de la polémica luego de que circularan nuevamente videos en los que promociona la sueroterapia, un tratamiento que ha generado preocupación tras la muerte de ocho personas en Hermosillo. Las grabaciones, compartidas en redes sociales, muestran a la artista colaborando con un establecimiento que ofrece este tipo de procedimientos, lo que desató críticas por parte de usuarios y especialistas debido al contexto actual.
Aunque los videos no son recientes y la clínica mencionada no ha sido relacionada directamente con la investigación, la controversia creció debido a la coincidencia con el caso que analizan autoridades sanitarias y la Fiscalía estatal. En dicho caso, se indaga la muerte de ocho personas y afectaciones en al menos once más, presuntamente vinculadas con la aplicación de sueros intravenosos en un consultorio privado. Las autoridades informaron que el médico identificado como Jesús Maximiano “N” se encuentra prófugo, mientras continúan los operativos y análisis de laboratorio para esclarecer lo ocurrido.
El debate se intensificó en redes sociales, donde especialistas en salud, periodistas y usuarios cuestionaron la promoción de tratamientos alternativos por parte de celebridades. Diversas voces señalaron la importancia de regular la publicidad de procedimientos médicos que no cuentan con respaldo científico sólido, especialmente cuando son difundidos por figuras públicas con amplia influencia.
La sueroterapia, también conocida como terapia intravenosa de micronutrientes, consiste en la administración directa de vitaminas y minerales al torrente sanguíneo. Este tipo de tratamiento suele promocionarse como una opción para mejorar la hidratación, aumentar la energía o fortalecer el sistema inmunológico. Sin embargo, autoridades sanitarias han advertido que su aplicación sin supervisión adecuada puede representar riesgos, especialmente si no se cumplen protocolos médicos estrictos.
El caso en Sonora ha reavivado la discusión sobre la necesidad de establecer lineamientos claros para la promoción de terapias alternativas y reforzar la vigilancia sanitaria. Mientras continúan las investigaciones, el tema mantiene atención pública y ha generado un llamado a priorizar la información científica y la seguridad de los pacientes antes de someterse a este tipo de procedimientos.