Un jurado federal en Manhattan concluyó que la empresa Live Nation Entertainment y su filial Ticketmaster ejercen un monopolio que perjudica al mercado de conciertos y eventos en vivo. La resolución se produjo tras un juicio impulsado por más de 30 estados de Estados Unidos, que acusaron a la compañía de limitar la competencia y elevar los costos para los consumidores.
De acuerdo con el veredicto, Ticketmaster aplicó cargos adicionales que derivaron en un sobreprecio por entrada en más de una veintena de estados. Esta práctica podría traducirse en sanciones económicas que alcanzarían cientos de millones de dólares, además de la posibilidad de que la empresa enfrente medidas judiciales para modificar su modelo de negocio. Entre las acciones contempladas se encuentra la opción de obligar a Live Nation a desprenderse de algunos recintos bajo su control, incluidos anfiteatros y espacios destinados a espectáculos.
Durante el juicio, la parte acusadora sostuvo que la compañía utilizó su posición dominante para impedir que los recintos trabajaran con múltiples proveedores de venta de boletos, lo que habría reducido la competencia y contribuido al aumento de precios. El abogado de los estados, Jeffrey Kessler, afirmó que la empresa actuó de forma agresiva para mantener su dominio en el mercado y limitar las alternativas disponibles para los consumidores.
Por su parte, la defensa de Live Nation argumentó que los precios finales dependen de factores como decisiones de artistas, equipos deportivos y recintos. El abogado David Marriott señaló que el éxito comercial no constituye una violación a las leyes antimonopolio, postura con la que la empresa intentó justificar su modelo de operación.
La compañía, surgida tras la fusión entre Live Nation y Ticketmaster en 2010, concentra una gran parte del mercado de conciertos y venta de boletos en Estados Unidos. El caso también expuso comunicaciones internas de ejecutivos que generaron críticas adicionales y reforzaron los argumentos sobre prácticas cuestionadas.
El fallo representa un precedente importante para la industria del entretenimiento en vivo y podría propiciar una mayor competencia en la venta de boletos, un tema que durante años ha sido señalado por artistas, promotores y fanáticos como una de las principales problemáticas del sector.