Ecuador decidió extender la alerta por una ola de calor considerada “sin precedentes”, luego de que las condiciones extremas de temperatura y radiación solar continuaran afectando a varias provincias de la región costera. La medida responde a la persistencia de un fenómeno que ha intensificado su impacto en la vida cotidiana de miles de personas.
Las zonas más afectadas son Manabí, El Oro, Los Ríos y Guayas, donde las temperaturas superan con facilidad los 33 y 34 grados, mientras que la sensación térmica se aproxima a los 40. El fenómeno se concentra principalmente entre las horas finales de la mañana y la tarde, cuando la radiación solar alcanza sus niveles más altos.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología ha explicado que esta situación se debe a la combinación de alta radiación solar, escasa nubosidad y el ingreso de aire seco desde el Pacífico, condiciones que favorecen la acumulación de calor en superficie. En comparación con el año anterior, los registros actuales muestran un incremento notable en los valores térmicos, lo que refuerza la preocupación por su intensidad.
En medio de este escenario, las autoridades insisten en la necesidad de reducir la exposición al sol, mantenerse hidratado y extremar cuidados en poblaciones vulnerables como niños y adultos mayores. Más allá de la alerta, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos y sus efectos directos en la salud, la energía y la vida urbana.