La situación de la defensora de derechos humanos Narges Mohammadi encendió alarmas internacionales luego de que su familia informara que se encuentra en estado crítico dentro de una prisión en Irán. La activista, reconocida con el Premio Nobel de la Paz en 2023, enfrenta un severo deterioro de salud tras haber sufrido un infarto semanas atrás.
De acuerdo con sus allegados, quienes recientemente obtuvieron permiso para visitarla, Mohammadi presenta un notable debilitamiento físico. Durante el encuentro, observaron signos preocupantes como pérdida significativa de peso y una condición general descrita como delicada, lo que ha intensificado la preocupación por su permanencia en reclusión.
La activista fue detenida en diciembre en Mashhad, luego de expresar críticas hacia el régimen iraní durante un acto público. Su encarcelamiento forma parte de un contexto más amplio de presión contra voces disidentes, particularmente aquellas que denuncian violaciones a derechos humanos en el país.
El caso vuelve a poner bajo escrutinio la situación de los presos políticos en Irán y las condiciones en las que permanecen. Mientras crecen los llamados internacionales para garantizar su atención médica adecuada, la salud de Mohammadi se convierte en un símbolo de la tensión entre activismo y represión estatal.