Un sismo preliminar de magnitud 5.2 se registró la mañana de este martes en el estado de Oaxaca, informó el Servicio Sismológico Nacional. El movimiento telúrico ocurrió a las 08:52 horas, tiempo del centro de México, y tuvo su epicentro a 57 kilómetros al sureste de Tlacolula. De acuerdo con el reporte, la profundidad fue de 10 kilómetros, lo que lo clasifica como un sismo superficial, tipo de fenómeno que suele percibirse con mayor intensidad por la cercanía de la liberación de energía a la superficie.
Las coordenadas preliminares del epicentro se ubicaron en 16.68 grados de latitud norte y -96.02 grados de longitud oeste. Tras el evento, autoridades estatales y municipales activaron protocolos de revisión en instalaciones públicas, escuelas y hospitales con el objetivo de descartar afectaciones. Hasta el momento, la Coordinación Estatal de Protección Civil no ha informado daños materiales ni personas lesionadas.
El movimiento se registró en una zona cercana al Istmo de Tehuantepec, región caracterizada por su alta actividad sísmica. Este comportamiento se debe a la interacción entre las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica, que generan constantes liberaciones de energía en el subsuelo. Por esta razón, los sismos con magnitudes entre 5.0 y 6.0 son relativamente frecuentes en esa parte del país.
Tras el temblor, la Coordinación Nacional de Protección Civil estableció comunicación con autoridades locales para monitorear la situación y mantener vigilancia ante posibles réplicas. Asimismo, se realizaron recorridos de inspección en edificios públicos y zonas urbanas para garantizar la seguridad de la población.
Especialistas señalan que los sismos superficiales pueden sentirse con mayor intensidad debido a que la energía sísmica recorre una menor distancia antes de alcanzar la superficie. No obstante, la magnitud registrada se considera moderada y, en este caso, no provocó incidentes mayores.
Las autoridades exhortaron a la población a mantenerse informada a través de canales oficiales y recordar las medidas de prevención ante movimientos telúricos, especialmente en entidades con alta actividad sísmica como Oaxaca, donde estos fenómenos forman parte de la dinámica geológica habitual.