El papa León XIV sostuvo una reunión inédita en el Vaticano con Sarah Mullally, en un gesto que busca acercar posiciones entre la Iglesia católica y la anglicana tras siglos de distanciamiento.
Durante el encuentro, ambos líderes compartieron un momento de oración y coincidieron en la necesidad de fortalecer el diálogo, incluso frente a diferencias que han sido históricamente difíciles de resolver. La conversación se centró en la importancia de construir puentes en un contexto global marcado por tensiones y divisiones.
La visita tiene un peso simbólico particular: es la primera vez que una mujer, al frente de la Iglesia de Inglaterra, es recibida en el Vaticano en calidad de máxima autoridad anglicana. Este hecho reconfigura el tono de una relación que se remonta a la ruptura del siglo XVI y abre nuevas posibilidades de entendimiento.
Aunque persisten desacuerdos doctrinales —como el papel de las mujeres dentro del ministerio religioso—, el encuentro deja ver una voluntad compartida por avanzar en una agenda común. Más que resolver diferencias de fondo, la reunión apuesta por sostener el diálogo como vía para una convivencia más cercana entre ambas tradiciones.