Por Redacción Contra Réplica

Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido

Especialistas advierten que la exposición prolongada a altos niveles de ruido puede causar pérdida auditiva, estrés, trastornos del sueño y enfermedades cardiovasculares.

Cada año se conmemora el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, una fecha dedicada a informar a la población sobre los riesgos que genera la exposición constante a sonidos intensos y a promover acciones de prevención para proteger la salud auditiva y el bienestar general.

La jornada fue impulsada en 1996 por el Centro para la Audición y la Comunicación, con la finalidad de sensibilizar a gobiernos, empresas e instituciones sobre la necesidad de reducir la contaminación acústica y fomentar revisiones auditivas oportunas entre la ciudadanía.

La maestra Brenda Alejandra Martínez Cruz, integrante del Observatorio Potosino de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud, explicó que el ruido puede definirse como un sonido no deseado, carente de armonía o ritmo, que resulta molesto para el oído. Sin embargo, subrayó que su impacto va mucho más allá de una simple incomodidad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la exposición prolongada a niveles superiores a 70 decibelios puede ocasionar daños severos e irreversibles en el sistema auditivo. En muchas ciudades, los límites recomendados son rebasados con frecuencia debido al tráfico vehicular, maquinaria, actividades comerciales, música a alto volumen y otras fuentes urbanas.

Especialistas advierten que el ruido constante puede alterar el sueño, incrementar niveles de estrés y afectar la concentración. También se relaciona con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, irritabilidad, fatiga, dolores de cabeza y dificultades en funciones cognitivas como memoria y aprendizaje.

Además, algunos estudios han planteado posibles vínculos entre contaminación acústica crónica y padecimientos metabólicos, entre ellos obesidad y diabetes. Otros efectos señalados incluyen cambios hormonales, ansiedad y alteraciones temporales en la conducta.

Martínez Cruz destacó que ciertos estímulos auditivos también pueden impactar con mayor intensidad a personas con trastorno del espectro autista, especialmente niñas y niños, quienes pueden presentar reacciones emocionales o físicas ante sonidos cotidianos que para otros pasan desapercibidos. Esto puede traducirse en angustia, sobrecarga sensorial o cambios de comportamiento.

Por ello, llamó a generar entornos más empáticos y silenciosos, así como abrir espacios de diálogo sobre salud mental y ruido ambiental.

Entre las recomendaciones destacan moderar el volumen de dispositivos electrónicos, usar protección auditiva en ambientes ruidosos, evitar exposición prolongada y acudir a revisión médica ante zumbidos o pérdida de audición. La prevención, insistieron especialistas, es clave para conservar la salud auditiva a largo plazo.