Ahí estaba. Ahí está. Con su mano izquierda levantada, con su bigote zapatista blanco, sentado en una silla, rodeado de jóvenes obreros y jóvenes comunistas que reparten a diez pesos gacetillas en blanco, en rojo y en negro. Ya le es imposible estar en pie, quizá debido a las secuelas de la tortura que el mismísimo Miguel Nazar Haro, director de la Dirección Federal de Seguridad le propinó en el 75 dentro del Campo Militar Uno para arrancarle confesión de que había participado en los bombazos adjudicados por la Liga Comunista 23 de Septiembre en el Centro Histórico de la capital potosina.
Es el otro Primero de Mayo en San Luis Potosí. Con centrales obreras y disidentes como el Sindicato Académico de Trabajadores y Trabajadoras del Conalep San Luis Potosí (SATTCONALEP), del Sindicato de Trabajadores de la Educación para Adultos (SNTEA) que demandan salarios justos de acuerdo al tabulador; también anticetemistas como la Liga Independiente de 3M, del Sindicato de la BMW y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la General Tire.
Carlos “Lopeztrosky” como lo conocen en los círculos de izquierda, sentado en una silla con su brazo izquierdo levantado, con la mano izquierda empuñada, mientras oradores en la plataforma de una estaquitas critican la reforma laboral en la que no se atrevieron a darles dos días de descanso a la semana y les obligan a trabajar tiempo extra si quieren obtener más ingresos. “Aquí estamos los que nos hemos diferenciado de otros grupos que llamamos corporativistas, aquí estamos los que representamos el sindicalismo independiente, tenemos que seguir adelante con las nuevas generaciones que ya tienen conciencia de clase”, esgrime uno de ellos.
En lo corto, Carlos se siente como pez en el agua. Reivindica lo que siempre ha reivindicado: La lucha obrera que busca mejores salarios, mejores condiciones de trabajo, mejor calidad de vida para los que menos tienen. Aunque admite que el mundo es otro, se aferra a la doctrina de que los explotadores de siempre ahí continúan y la lucha se renueva desde los trabajadores sindicalizados disidentes.
Un poco más allá, frente al palacio grande, el Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores del Gobierno del Estado (SITTGE), la burocracia estatal disidente, en las escalinatas del quiosco de la Plaza de Armas lamenta cuatro años de confrontación con el gobierno estatal y del despido masivo de cientos de sus agremiados.
“Pollo, siempre te apoyé para llegar juntos al poder y en mi lugar ocupaste a la maldita herencia”, le dicen al gobernador en una sencilla cartulina pegada a un costado de Palacio de Gobierno.
Todos se van a comprar tamales, tacos y gorditas en los puestos ambulantes que este primero de mayo acabaron temprano. Carlos “Lopeztrosky” permanece impávido, sentado en su silla, con el brazo izquierdo levantado y la mano empuñada.
EL OTRO PRIMERO DE MAYO EN SAN LUIS POTOSÍ
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