Por Redacción Contra Réplica

Científicos documentan nueva ruta migratoria de ballenas entre la Patagonia y la Antártida

El seguimiento de una ballena jorobada reveló un trayecto de más de 2,500 kilómetros en solo dos semanas.

Un reciente estudio científico permitió identificar un posible nuevo corredor migratorio de ballenas jorobadas en el Atlántico Sur, gracias al monitoreo satelital de un ejemplar que recorrió una extensa distancia entre la Patagonia argentina y la Antártida.

El hallazgo se logró a partir del seguimiento de una ballena identificada como “Popa”, la cual fue marcada previamente en el Parque Provincial Patagonia Azul, en la provincia de Chubut, como parte de un programa de investigación enfocado en el comportamiento y desplazamiento de estos cetáceos.

De acuerdo con la organización Fundación Rewilding Argentina, el animal recorrió más de 2 mil 500 kilómetros en un periodo aproximado de dos semanas, lo que representa un desplazamiento notable por su rapidez y continuidad.

Los datos recopilados indican que la ballena mantuvo un trayecto casi ininterrumpido desde finales de febrero hasta mediados de marzo, cuando alcanzó las cercanías de las Islas Orcadas del Sur, en las proximidades del continente antártico.

Este registro aporta nueva información sobre las rutas migratorias de las ballenas jorobadas, ya que su recorrido sugiere la existencia de un trayecto más cercano a la costa en comparación con los patrones previamente documentados en esta región.

Especialistas consideran que este tipo de investigaciones permite comprender mejor los hábitos de migración de estas especies, así como los factores ambientales que influyen en sus desplazamientos, incluyendo la disponibilidad de alimento y las condiciones oceánicas.

Además, el descubrimiento podría tener implicaciones para la conservación marina, al proporcionar datos relevantes que contribuyan a la protección de los ecosistemas y a la implementación de estrategias para preservar las rutas utilizadas por estas especies durante sus ciclos migratorios.

El seguimiento satelital continúa siendo una herramienta clave para el estudio de la fauna marina, permitiendo obtener información precisa sobre los movimientos de especies en zonas de difícil acceso y ampliar el conocimiento científico sobre su comportamiento.