A semanas del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el sector artesanal mexicano enfrenta una creciente preocupación por la expansión de mercancía asiática, principalmente proveniente de China, que ha comenzado a desplazar productos tradicionales en mercados turísticos y centros comerciales del país.
Un informe presentado por la Cámara Nacional de Comercio Servicios y Turismo de la Ciudad de México advirtió que la presencia masiva de artículos importados ya ocupa hasta el 80 por ciento de la oferta en algunos espacios comerciales, afectando directamente a miles de artesanos y pequeños productores que dependen de la venta de piezas elaboradas de manera tradicional.
El reporte señala que uno de los principales problemas es la fabricación industrial de imitaciones de productos mexicanos como huipiles, molcajetes, textiles y artículos decorativos. Empresas extranjeras utilizan nuevas tecnologías para replicar diseños tradicionales con materiales sintéticos y costos mucho más bajos, lo que reduce la competitividad de las piezas auténticas elaboradas por comunidades artesanales.
Además, comerciantes denunciaron prácticas irregulares relacionadas con el etiquetado de mercancías importadas como si fueran productos nacionales. Según el análisis, artículos fabricados en China son revendidos en zonas turísticas con etiquetas de “Hecho en México”, generando confusión entre compradores nacionales y extranjeros.
El fenómeno también se ha intensificado por el crecimiento de plataformas digitales de bajo costo, donde se comercializan imitaciones de artículos relacionados con festividades mexicanas y souvenirs típicos. Esto ha provocado que artesanos locales enfrenten mayores dificultades para competir en precio y distribución frente a cadenas internacionales y comercios masivos.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en la Ciudad de México existen más de mil 600 establecimientos dedicados a la venta de artesanías. Representantes del sector advierten que, además del impacto económico, el problema amenaza la preservación de técnicas ancestrales y parte de la identidad cultural mexicana en uno de los periodos turísticos más importantes para el país.