La calidad del agua volvió al centro de la agenda pública en San Luis Potosí, donde autoridades estatales y municipales se sentaron a revisar uno de los servicios más sensibles para la vida diaria: el abasto de agua potable. El encuentro reunió a instancias operadoras de varios municipios del centro del estado con el objetivo de cerrar filas en torno a la vigilancia sanitaria.
En la mesa participaron la Comisión Estatal del Agua y los Servicios de Salud, a través de la COEPRIS, en coordinación con organismos de Villa de Reyes, Tierra Nueva, Santa María del Río y Villa de Zaragoza. El eje técnico del diálogo fue la aplicación de la NOM-127-SSA1-2021, que establece los límites que debe cumplir el agua para ser apta para consumo humano.
Más que un trámite normativo, el encuentro puso sobre la mesa la necesidad de fortalecer la supervisión cotidiana de los sistemas de potabilización. De acuerdo con el titular del organismo, Pascual Martínez Sánchez, la prioridad es asegurar que los procesos de tratamiento cumplan con estándares que reduzcan riesgos a la salud, en un contexto donde la prevención se vuelve clave para las comunidades.
El enfoque también incluyó la importancia de mantener una coordinación constante entre municipios y estado, no solo para revisar la calidad del agua, sino para mejorar las capacidades técnicas de operación en cada sistema. La intención es evitar que las fallas se atiendan de forma reactiva y, en su lugar, consolidar una vigilancia permanente.
En este esquema de trabajo conjunto, el gobierno estatal encabezado por Ricardo Gallardo Cardona busca reforzar una línea de acción centrada en la salud pública y el acceso a servicios básicos confiables. La apuesta es que el control sanitario del agua deje de ser un esfuerzo aislado y se convierta en una práctica constante que impacte directamente en la vida cotidiana de las familias.