El primer ministro británico, Keir Starmer, acusó al empresario Elon Musk de interferir en la política del Reino Unido y de intentar avivar la división social a raíz de sus comentarios sobre el asesinato de un estudiante universitario ocurrido en Southampton en diciembre de 2025.
El caso se refiere a un joven de 18 años que fue apuñalado por un hombre de origen sij, un hecho que ha generado tensiones sociales y protestas en el país. En medio de la polémica, Musk publicó mensajes en su red social X criticando el manejo del caso por parte de las autoridades británicas y sugiriendo posibles sesgos en el sistema policial, lo que derivó en una fuerte reacción política.
Starmer rechazó estas declaraciones y afirmó que no representan los valores del Reino Unido. Subrayó que el país debe mantenerse como una nación “razonable y tolerante”, y pidió evitar que tragedias como esta sean utilizadas para alimentar discursos de confrontación o polarización política.
El primer ministro también llamó a permitir que las investigaciones oficiales continúen sin presiones externas, en un contexto en el que el debate sobre el papel de figuras influyentes en redes sociales ha vuelto a intensificarse en el Reino Unido.