Durante más de 30 años he ejercido el periodismo y la comunicación desde distintas sitios tanto públicos como privados en diversas partes del país. En el Grupo Milenio he sido director editorial y fundador de su edición Estado de México, también he pertenecido al equipo de investigaciones especiales en el diario nacional. He sido director editorial de la Jornada Guerrero y director editorial de El Sol de San Luis en la Organización Editorial Mexicana. desde hace algunos años también soy corresponsal en San Luis Potosí de El Heraldo de México y El Heraldo Media Group y reportero desde hace un año del diario Contra Réplica.
Con profunda preocupación he escuchado las posturas vertidas por el presidente municipal de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, en torno a la libertad de expresión donde se autoproclama como paladín y defensor de ese derecho.
Ante representantes de medios de comunicación invitados y sus funcionarios municipales el primer edil capitalino expresó: “La libertad de expresión no es otra cosa más que decir tienes derecho a preguntar y yo servidor público tengo la obligación de responder las preguntas que generalmente no son buenas, incomodan, pero es el ejercicio más pleno del equilibrio del poder, alguien que tiene derecho a preguntar y alguien que tiene la obligación de responder, nos guste o no nos guste”.
Tal postura reviste toda falsedad e hipocresía por parte de Galindo. Doy testimonio de ello y para comprobarlo existen pruebas del acoso y condicionamiento que como periodista he padecido durante años por el alcalde capitalino que constan en quejas presentadas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y ante el Mecanismo Estatal de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
En mis quejas, relato las acciones reiteradas de violencia laboral y amenazas en mi contra por mis actividades como periodista:
La violencia laboral que por mis actividades alternas que como periodista desempeño datan desde el 2021 que Enrique Galindo asumió la Presidencia Municipal del Ayuntamiento de San Luis Potosí. Al inicio de su gestión, en el Palacio Municipal de Jardín Hidalgo, el alcalde me hizo pasar a su despacho para hablar conmigo, antes pidió a su equipo de seguridad que me registraran palpándome parte de mi cuerpo y a su titular de Comunicación Social, Eduardo Marceleño Alonso que me quitara mi teléfono celular, lo cual consumaron.
En febrero del 2023, fuera de mi horario laboral en el Ayuntamiento, al intentar entrevistar al alcalde Galindo Ceballos éste me rechazó y con carcajadas me dijo que "no es la primera vez ni será la última" y al cuestionar el motivo de su enojo me condicionó: "Nomás identifícate bien, si me vas a entrevistar como El Heraldo de México para saber cómo contestarte" (Adjunto audio que lo comprueba).
En ese mismo 2023 como empleado municipal en el mes de junio fui comisionado a la Dirección de Turismo Municipal, donde la titular Claudia Lorena Peralta Antiga, me mantuvo por dos semanas sentado en un sillón afuera de su oficina, sin un lugar específico ni instrucciones para laborar, lo cual diariamente hice del conocimiento de Eduardo Marceleño, quien me dijo que estaba "congelado" por instrucciones del alcalde y de la esposa de éste porque estaban molestos por mi actividad periodística.
El 28 de abril del 2025, el titular de Comunicación Social, Eduardo Marceleño Alonso, me reclamó vía la red WhatsApp una nota publicada en el periódico El Heraldo de México y me hizo saber la molestia de su jefe, el alcalde Galindo Ceballos y me escribió "Que gracias", adjuntando la liga.
Después de 10 años de ocupar un espacio laboral en el Ayuntamiento de San Luis Potosí, más de cuatro de ellos con plaza de Base-Confianza con número de Nómina 15150, el pasado 29 de mayo del año pasado borraron el reconocimiento de mis huellas dactilares de cualquier reloj checador de los centros de trabajo del Ayuntamiento de San Luis Potosí. Unos días antes de que eso sucediera, el citado Eduardo Marceleño nuevamente me increpó, esta vez en persona, para manifestarme la molestia de su jefe el alcalde Enrique Galindo por las publicaciones en El Heraldo de México en mi actividad alterna como periodista y me ordenó que acudiera a la Secretaría del Bienestar Municipal para que el titular, Edmundo Azael Torrescano Medina, me diera instrucciones. Es mismo día acudí a la Unidad Administrativa Municipal y de viva voz, el secretario me dijo que estaba comisionado al Centro de Desarrollo Comunitario "Progreso", ubicado en la avenida Salk #1155 colonia Progreso donde me presenté y estuve checando y laborando hasta el 29 de mayo que me dieron de baja.
El jueves 19 de junio al filo de las 12:45 horas acudí al Centro Unión ubicado en Uresti #555 colonia Centro de la ciudad capital del estado para cubrir el evento del lanzamiento de la Convocatoria para crear el Grupo Especial "Centinelas". Una vez terminado el evento, el alcalde Galindo Ceballos pasó atrás de mi y golpeando mi espalda con sus dos manos varias veces para que volteara a verlo me dijo: "Acuso de recibido tus publicaciones periodísticas" a lo que únicamente contesté: "Muchas gracias presidente por tu apoyo durante cuatro años". Lo anterior lo percibo como una amenaza velada a mi actividad periodística que evidentemente no agrada al servidor público.
Al cubrir un evento oficial en el salón Parafernalia, luego de entrevistarlo y ante diversos representantes de los medios de comunicación y empleados municipales, Galindo Ceballos me dijo: "Escribe lo que quieras, no me interesa". Luego caminó y se regresó para santiguarse y poner su mano en mi boca. Le dije que ese estilo de amenaza era característico de la mafia y que incluso daba un beso a sus víctimas para sentenciarlos a muerte, acto seguido me dijo "pues entonces de inmediato te doy el beso e intentó hacerlo".
Todas estas acciones reflejan cuatro años de violencia laboral, de humillaciones y menosprecio por mi actividad periodística alterna de las que hay pruebas fehacientes.
Ante esta relatoría de hechos, queda de manifiesto que el alcalde Enrique Galindo Ceballos no sólo ha atentado contra mi patrimonio y modo de sustento, sino que también, ahora, ha amenazado mi integridad física, todo debido a mi actividad como periodista, por lo que lo hago responsable a él, a su titular de Comunicación Social Eduardo Marceleño Alonso y su secretario de Bienestar Municipal Edmundo Azael Torrescano Medina, de lo que pueda sucederme a mi y a mi familia.
La libertad de expresión no debe ser un instrumento de propaganda y queda de manifiesto que he sido víctima de atentados y represión por ejercerla de parte de Enrique Galindo Ceballos.
Atentamente
José Juan Delgado Alemán
(Pepe Alemán)