Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y una de las figuras más influyentes de la economía mundial en el último siglo, falleció a los 100 años, de acuerdo con reportes de medios estadounidenses que citan un comunicado difundido por su esposa, la periodista Andrea Mitchell.
Greenspan encabezó la Fed entre 1987 y 2006, periodo en el que se convirtió en una de las voces más poderosas en la definición de la política monetaria global. Su gestión abarcó las administraciones de cuatro presidentes estadounidenses y estuvo marcada por etapas de crecimiento económico, estabilidad inflacionaria y profundas transformaciones financieras.
Apodado en su momento como el “Oráculo” o el “Maestro”, su influencia en los mercados internacionales fue determinante durante finales del siglo XX y principios del XXI. Sin embargo, su legado también ha sido objeto de debate, especialmente tras la crisis financiera de 2008, cuando diversos analistas cuestionaron algunas de las políticas implementadas durante su mandato.
La Reserva Federal emitió un reconocimiento inmediato tras conocerse su fallecimiento, destacando su papel en la construcción de confianza institucional y en la consolidación del sistema financiero estadounidense durante casi dos décadas de liderazgo.
Antes de llegar al banco central, Greenspan desarrolló una amplia trayectoria en el ámbito público y privado. Inició su carrera como asesor económico del presidente Richard Nixon en la década de 1960 y posteriormente ocupó cargos clave en la administración de Gerald Ford.
En 1987, fue nombrado presidente de la Reserva Federal por Ronald Reagan, iniciando una gestión que se extendió hasta 2006 bajo los gobiernos de Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, convirtiéndose en uno de los funcionarios económicos más longevos e influyentes de la historia reciente de Estados Unidos.