No se trata de una ventana de crecimiento, en la capital potosina aún falta mucho para que el fenómeno de expansión hacia las periferias constituya una oportunidad para el desarrollo sostenible, señaló el especialista en estudios urbanos, Benjamín Fidel Alva Fuentes.
Después de que en junio, el ayuntamiento de San Luis Potosí lanzó una consulta pública para actualizar el Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, el alcalde Enrique Galindo Ceballos consideró la alternativa de orientar el crecimiento de la ciudad hacia el norte, en donde afirmó, existe una vasta reserva territorial.
El cambio de direcciones obedeció a la falta de estudios que, en el último trienio, detuvieron la progresión habitacional.
Según argumentó el edil, desde el 2021, no hubo ninguna propuesta de urbanización a causa de dos factores, el primero relacionado con el decreto que convirtió a la Sierra de San Miguelito en un Área Natural Protegida. El segundo, con la separación de Villa de Pozos, cuando en 2024 el municipio perdió 147.79 kilómetros cuadrados de su superficie.
Este último fue determinante para considerar que la capital se quedó sin reserva territorial y nunca ha tenido un crecimiento a futuro, señaló Alva Fuentes.
Según ilustró, el municipio constituye una especie de embudo con muchos problemas de certeza jurídica que restringen la planificación inmobiliaria, históricamente deficiente.
"No se ha podido establecer una buena convivencia con la tierra... En la ciudad únicamente existen tres programas de desarrollo -el de 1993, 2003 y 2021-. Entonces no hay una práctica sistemática que tendría que llevarse a cabo para un crecimiento de la ciudad hacia el norte", desglosó.
La propuesta de Galindo Ceballos supone una conciliación que no puede ser ejecutada a corto plazo y más bien, nace como el llamado de auxilio de una ciudad que crece más de lo que puede abarcar.
Según advirtió el Colegio de Arquitectos del Centro del País A.C., San Luis Potosí enfrenta un déficit de viviendas como consecuencia del encarecimiento del suelo, donde 7 de cada 10 casas en este rezago son de interés social. Esto quiere decir que quienes más las necesitan, son los que menos pueden acceder a ellas.
Por otra parte, la tasa de crecimiento poblacional aumenta masivamente. Según el INEGI, cada año se configuran de 14 mil a 15 mil habitantes nuevos dentro de los límites municipales. Esto incluye también zonas subdesarrolladas hacia el poniente y oriente como la comunidad de Escalerillas y La Pila o bien, Bocas como apuntó el alcalde municipal.
Las implicaciones para un óptimo desarrollo urbano demandan que no solo exista territorio, si no además que sea habitable. No obstante, incluso en los primeros cuadros de la ciudad el encarecimiento de los servicios básicos como el agua mantuvo a 6 de cada 10 potosinos inconformes respecto a la calidad del mismo o la potabilidad del líquido, según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del 2025.
Finalmente, aunque Alva Fuentes puntualizó que el objetivo de urbanizar Bocas requiere de una inversión importante en materia de movilidad e infraestructura, añadió que no es una meta que deba lograrse en individual, sino de manera coordinada cona zona metropolitana para que existan mejores condiciones de oferta de suelo.