La Organización Mundial de la Salud (OMS) exhortó a los países a integrar la preparación frente al calor extremo como parte permanente de la planificación de sus sistemas de salud, al advertir que las olas de calor representan un riesgo creciente para la salud pública y requieren una respuesta estructural durante todo el año, no únicamente en la temporada de verano.
Como parte de esta estrategia, la oficina regional de la OMS para Europa presentó una nueva guía con recomendaciones para fortalecer la capacidad de respuesta de hospitales, centros médicos y autoridades sanitarias. El objetivo es que las instituciones cuenten con protocolos preventivos antes de que se registren temperaturas críticas, reduciendo así el impacto de futuros episodios de calor extremo.
El organismo señaló que el cambio climático ha intensificado la frecuencia y severidad de las olas de calor, fenómeno que ya ha provocado miles de muertes en Europa durante la actual temporada estival. Ante este escenario, la OMS considera indispensable que los sistemas de salud incorporen mecanismos de vigilancia, campañas de información y planes de actuación coordinados con servicios meteorológicos y gobiernos locales.
Entre las principales recomendaciones destacan la adaptación de hospitales para operar bajo temperaturas elevadas, la habilitación de espacios con sistemas de refrigeración, el acceso garantizado al agua potable y la capacitación del personal médico para identificar y atender oportunamente casos de golpe de calor y otras complicaciones relacionadas.
La guía también subraya la importancia de fortalecer las redes comunitarias para proteger a personas adultas mayores, pacientes con enfermedades crónicas, niñas y niños, quienes enfrentan un mayor riesgo durante eventos de calor extremo. Para la OMS, convertir estas medidas en políticas permanentes permitirá a los países responder con mayor eficacia a uno de los efectos más visibles del cambio climático sobre la salud de la población.