La relación comercial entre Estados Unidos y Brasil enfrenta un nuevo episodio de tensión luego de que el gobierno estadounidense anunciara un arancel del 25% sobre diversas importaciones brasileñas. La medida, que entrará en vigor el 22 de julio, fue justificada por Washington tras una investigación sobre presuntas prácticas comerciales desleales, mientras Brasil adelantó que responderá mediante su Ley de Reciprocidad y recurrirá a mecanismos internacionales de solución de controversias.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) informó que el gravamen aplicará a distintos productos brasileños, aunque quedarán exentos algunos bienes estratégicos, entre ellos carne de res, café y determinadas piezas aeronáuticas, además de mercancías que no se producen en territorio estadounidense. Según las autoridades, la decisión busca proteger a productores y trabajadores de ese país frente a lo que consideran barreras comerciales impuestas por Brasil.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó la decisión al considerar que carece de sustento dentro de las normas del comercio internacional. En un comunicado, Brasil sostuvo que Estados Unidos ha mantenido un superávit comercial durante los últimos años y confirmó que activará los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad, además de llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El anuncio también generó un intercambio de declaraciones entre funcionarios de ambos países. Mientras el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, acusó al gobierno brasileño de no negociar de buena fe, el canciller Mauro Vieira calificó esos señalamientos como improcedentes. La nueva disputa comercial se produce en un contexto de revisión de la política arancelaria estadounidense y podría tener efectos en el intercambio económico entre las dos mayores economías del continente, especialmente si ambas naciones adoptan nuevas medidas comerciales en las próximas semanas.