Con el objetivo de definir con mayor exactitud el área de estudio del Programa de Arqueología Urbana (PAU), especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llevaron a cabo un levantamiento altimétrico en la Zona Arqueológica del Templo Mayor. La investigación busca ubicar los basamentos prehispánicos de México-Tenochtitlan a partir del registro de altimetrías, fracturas y bufamientos detectados en calles y edificios del primer cuadro de la capital.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este trabajo permitirá interpretar con mayor claridad las huellas que permanecen bajo el Centro Histórico y convertir el conocimiento científico en una herramienta para proteger el patrimonio arqueológico, garantizando que el desarrollo urbano avance con responsabilidad.
Edificios y lugares históricos
El proyecto, avalado por el Consejo de Arqueología del INAH y apoyado por la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos (DRPMZA), servirá como referencia para futuras obras públicas y como medida de protección de las estructuras que yacen en el subsuelo, informó el director del PAU, Raúl Barrera Rodríguez.
El área de estudio comprende 450 metros por lado, abarcando calles como San Ildefonso, Luis González Obregón, Correo Mayor, El Carmen, Monte de Piedad y República de Brasil, además de zonas frente a la Catedral Metropolitana y Palacio Nacional. En estas vialidades se han identificado inclinaciones y grietas que podrían marcar los límites de antiguos basamentos, lo cual será corroborado mediante excavaciones.
Roberto Martínez Meza, arqueólogo y técnico topógrafo de la DRPMZA, explicó que el levantamiento se realizó con base en el Plano Catastral de la Ciudad de México, registrando puntos cada cuatro metros en el arroyo vehicular y ajustando las mediciones según las variaciones del terreno. Los datos fueron procesados con software especializado como AutoCAD, utilizando estaciones de precisión Leica y Sokkia, además de GPS topográfico.
Los trabajos de campo se desarrollaron entre mayo de 2025 y marzo de 2026, con la participación de especialistas como Bárbara Martínez Uruñuela, Alfredo Reyes Castro y Andrés Reyes Mena. El resultado permitirá generar un plano hipotético que señale posibles monumentos arqueológicos, excavaciones en curso y ventanas de exploración, ofreciendo a futuros investigadores una guía sobre los vestigios que podrían hallarse en el subsuelo del Centro Histórico.