Por Redacción Contra Réplica

Familias potosinas destinan miles de pesos al año para comprar agua en pipas ante fallas en el suministro

La falta de presión, cortes temporales y problemas de distribución obligan a algunos hogares a recurrir a servicios privados de abastecimiento que representan gastos adicionales.

Para algunas familias de San Luis Potosí, la falta de agua en sus viviendas no solo representa una dificultad cotidiana, sino también un impacto directo en su economía, ya que ante interrupciones en el suministro o baja presión en la red recurren a la contratación de pipas para cubrir sus necesidades básicas.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los hogares potosinos están conformados en promedio por 3.57 integrantes, según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2022. Para estos hogares, contar con suficiente agua implica en ocasiones buscar alternativas de almacenamiento o adquirir el servicio mediante proveedores particulares.

El costo de una pipa depende de factores como la zona, el proveedor y la cantidad de agua requerida. En el caso de la tarifa establecida por Interapas para el suministro mediante pipa, el precio es de 58.06 pesos por metro cúbico.

Considerando una unidad con capacidad aproximada de 10 mil litros, equivalente a 10 metros cúbicos, una familia puede pagar cerca de 580 pesos por cada servicio de abastecimiento. Esto significa que un hogar que requiere una pipa mensual podría gastar alrededor de 7 mil pesos al año únicamente para complementar el acceso al agua.

La situación puede representar un mayor desembolso cuando los problemas de suministro son más frecuentes. En los casos donde se necesitan dos pipas al mes, el gasto anual podría incrementarse hasta cerca de 14 mil pesos, sin considerar otros costos asociados.

Además del pago por el agua, las familias también enfrentan gastos adicionales relacionados con la compra de recipientes para almacenamiento, mantenimiento de tinacos o adecuaciones para conservar el líquido durante periodos de escasez.

Aunque no existe una cifra oficial sobre el número de hogares que dependen constantemente de este servicio, los reportes de baja presión, cortes y dificultades de distribución en distintos sectores de la zona metropolitana reflejan que para algunos ciudadanos el acceso al agua representa una carga económica adicional.

La problemática muestra que el abastecimiento del líquido no solo es un tema de disponibilidad, sino también de impacto financiero para quienes deben pagar por una alternativa para garantizar un servicio indispensable en sus hogares.