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Pepe Alemán
Holoverso

Ausentes resentidos

Elocuentes fueron las ausencias en dos eventos partidistas, uno del PRI y otro del PAN, para que el combo acordado de Enrique Galindo Ceballos-Marcelo de los Santos Anaya, uno enseñoreado con ser gobernador y el otro presidente municipal de la capital, mostrara la debilidad desprendida de la arrogancia y el egocentrismo.

En el primero de los casos, mientras Galindo nunca falta a las pasarelas albiazules, no acudió a ningún evento durante la presencia en tierras potosinas de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, presidente del Comité Ejecutivo Nacional tricolor y sus declaraciones causaron furor en el ex comisionado nacional de la extinta Policía Federal en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto.

En conferencia de prensa, por la mañana, “Alito” Moreno dejó en claro que el PRI no es propiedad de Galindo, sino de la militancia y que ellos serán los que definirán el rumbo después del 2027; la cereza en al pastel fue el guiño político que le hizo al Verde a quien le abrió la puerta para una posible alianza. De refilón, el campechano refrendó el apoyo a su emisaria en tierras potosinas, la presidenta estatal del PRI y del Congreso del Estado, Sara Rocha Medina, quien ha sabido tejer relaciones de sobrevivencia con el régimen estatal.

Tal manifestación causó furor en Palacio Municipal, enfrentado desde hace cinco años con el Comité Directivo Estatal desde donde incluso lo expulsaron, aunque luego su regreso haya sucedido con fórceps jurisdiccionales.

Como contexto, un día antes por la mañana Galindo acudió a un evento del Gobierno de México en materia de seguridad donde sus huestes se dedicaron a regalar sombrillas guindas con el logotipo del gobierno capitalino y manipuló en los sitios de redes sociales propios y afines las declaraciones de la jefa estatal de Morena presumiendo con mentiras un inexistente de ese partido por él; por la tarde, acudió al festejo de cumpleaños del diputado Rubén Guajardo Barrera, aspirante panista a sucederlo.

Pero fue tal el enojo del ninguneo del que fue objeto por parte del líder nacional tricolor, que Galindo decidió no acudir un día después por la tarde a la entrega de nombramientos de los “defensores de San Luis”, pese a que él es uno de los tres “Defensores de México” nombrados por el mismo “Alito”. Galindo supuró por la herida. En declaraciones reiteró que está abierto a Morena, pero nunca con el Verde.

El segundo episodio de los ofendidos de San Luis lo protagonizó el empresario Marcelo de los Santos Anaya, aspirante externo a la Presidencia Municipal capitalina, quien no acudió a la presentación de las corcholatas azules ante la prensa ni tampoco al posterior foro “Voces por la Capital”, por cierto, con desenlaces violentos.

En cambio, sí acudió días después a la presentación del Consejo Consultivo de “Pensando en México” del Partido Movimiento Ciudadano. En breve entrevista arremetió contra los “chapulines” panistas a quienes acusó de aliarse para que él no sea el candidato del PAN a la alcaldía capitalina y a quienes calificó de “locos” y que “sólo quieren brincar de puesto en puesto”. Los que están en ese estatus de “chapulineo” aunque no dijo sus nombres son la senadora Verónica Rodríguez, el diputado federal David Azuara, el diputado local Rubén Guajardo, la regidora María Eugenia Castro y el regidor Edgardo Jasso.