Una nueva herramienta basada en inteligencia artificial podría contribuir a agilizar la identificación de algunas enfermedades cardiovasculares mediante una prueba tan común como el electrocardiograma. El sistema fue desarrollado por investigadores del Imperial College London y está diseñado para reconocer patrones relacionados con alteraciones del funcionamiento del corazón.
La tecnología tiene la capacidad de analizar un electrocardiograma en menos de dos segundos y fue evaluada utilizando información médica de alrededor de 67 mil pacientes en Estados Unidos. Durante las pruebas, la herramienta logró identificar señales compatibles con insuficiencia cardiaca en hasta 81 por ciento de los casos, mientras que para enfermedades de las válvulas cardiacas alcanzó una detección de hasta 90 por ciento.
El desarrollo resulta relevante debido a que el electrocardiograma es una prueba rápida y ampliamente disponible que permite registrar la actividad eléctrica del corazón. Sin embargo, sus resultados por sí solos no permiten confirmar padecimientos como la insuficiencia cardiaca o determinadas alteraciones en las válvulas.
Actualmente, cuando existe sospecha de alguna de estas enfermedades, los pacientes pueden requerir estudios adicionales, entre ellos un ecocardiograma. Este procedimiento utiliza ondas de ultrasonido para obtener imágenes del corazón y evaluar tanto su estructura como la manera en que funciona.
Para desarrollar la herramienta, los investigadores utilizaron millones de registros de electrocardiogramas con el propósito de entrenar al sistema para reconocer patrones que podrían no resultar evidentes durante una revisión convencional.
La intención de esta tecnología no sería sustituir el criterio de médicos y especialistas. En cambio, podría funcionar como una herramienta de apoyo para identificar a personas que presentan señales de riesgo y ayudar a priorizarlas para realizar estudios más completos.
De concretarse su incorporación en entornos clínicos, este tipo de inteligencia artificial podría facilitar una detección más temprana de determinadas enfermedades cardiovasculares y contribuir a que los pacientes que requieren atención adicional sean canalizados con mayor rapidez.
El desarrollo representa así un ejemplo del creciente uso de la inteligencia artificial como apoyo para el análisis de información médica y la detección oportuna de posibles problemas de salud.