Después de casi tres años de suspensión, el futbol palestino volvió a las canchas con una competición que busca recuperar la actividad deportiva y rendir homenaje a los 1,014 deportistas que, según la Federación Palestina de Fútbol, murieron durante la guerra.
La llamada “Copa de los Mil Mártires” comenzó de manera simultánea en Cisjordania, la Franja de Gaza y los campos de refugiados palestinos en Líbano. El torneo reúne a 226 clubes: 146 de Cisjordania, 44 de Gaza y 36 de los campamentos en territorio libanés.
El regreso estuvo marcado por actos conmemorativos. En Al-Ram, antes del partido inaugural, fue presentado un monumento con los nombres de deportistas fallecidos. Los asistentes también realizaron un homenaje durante el encuentro, que fue detenido a los 10 minutos y 14 segundos de juego para guardar silencio por las víctimas.
En Gaza, la competencia comenzó con el enfrentamiento entre Khadamat Rafah y Chabab Rafah, pese a los graves daños que el conflicto provocó en las instalaciones deportivas. Algunos campos continúan ocupados por familias desplazadas, mientras otros espacios deportivos quedaron inutilizados.
La reanudación también representa el regreso de quienes trabajan alrededor del futbol. El comentarista Jalil Jadallah volvió a narrar un partido después de años dedicados a recordar públicamente a jugadores fallecidos durante las hostilidades.
La Federación Palestina de Fútbol ha denunciado la muerte de jugadores, árbitros y dirigentes, mientras que autoridades israelíes han sostenido que algunos futbolistas fallecidos pertenecían a grupos armados, una acusación rechazada por el organismo palestino.
Con el conflicto aún presente y bajo un escenario de tensión, el regreso de las competencias adquiere un significado que trasciende lo deportivo: para jugadores y aficionados, volver a jugar también representa una forma de preservar su identidad y mantener viva la vida comunitaria.