Las empresas podrían enfrentar una nueva presión fiscal en 2027 si se aprueban las modificaciones planteadas al Impuesto Sobre la Renta (ISR). La propuesta establece restricciones a las deducciones que podrían modificar la forma en que las compañías determinan el impuesto que deben pagar.
Uno de los principales cambios consiste en fijar un límite equivalente a 96.67 por ciento de los ingresos para las deducciones. En términos prácticos, esto implicaría que las empresas tendrían que considerar al menos 3.33 por ciento de sus ventas como utilidad para efectos fiscales, aun cuando sus resultados financieros reales fueran distintos.
El especialista Gustavo Leal Cueva, presidente de la consultora Fiscalía, explicó que, al aplicar la tasa corporativa de ISR de 30 por ciento sobre ese margen, el efecto sería similar a establecer un impuesto mínimo cercano a 1 por ciento de los ingresos. Por ello, una compañía con pérdidas contables podría terminar generando un pago fiscal bajo este mecanismo.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público plantea las modificaciones como parte de una estrategia para combatir prácticas como el uso de comprobantes fiscales falsos y fortalecer la recaudación. Sin embargo, el alcance de las medidas ha generado cuestionamientos entre especialistas y representantes del sector privado.
BBVA México advirtió que una restricción general podría alcanzar también a compañías que realizan deducciones legítimas. En su análisis, el banco señaló que un cambio de esta naturaleza podría incrementar la carga tributaria y representar un riesgo para la inversión privada, particularmente ante un escenario de menor dinamismo económico.
El proyecto también contempla ajustes para grandes empresas, modificaciones al uso de pérdidas fiscales acumuladas y la eliminación del Régimen Opcional para Grupos de Sociedades, esquema que actualmente permite diferir el pago del ISR hasta por tres años. La propuesta todavía deberá avanzar por el proceso legislativo antes de convertirse en una obligación fiscal.