China pidió mantener el uso pacífico del espacio ultraterrestre y expresó su preocupación por la expansión de actividades militares en este ámbito, un día después de que Estados Unidos reconociera públicamente la existencia de armas de “control espacial” desplegadas en órbita.
Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, señaló que Pekín mantiene una postura contraria a la militarización del espacio y a su utilización como escenario de confrontación.
El funcionario instó a Washington a detener la expansión de su despliegue militar en el espacio y sostuvo que las acciones de las principales potencias deben contribuir a preservar la estabilidad estratégica internacional.
Guo no precisó si China cuenta actualmente con armas de características similares desplegadas en órbita. En cambio, afirmó que su país busca que el espacio se mantenga como un ámbito de cooperación y aprovechamiento compartido, además de promover el desarrollo científico y tecnológico.
Las declaraciones se produjeron después de que el secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, reconociera durante la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland, que Estados Unidos dispone de armas de control espacial en órbita.
Según Meink, estos sistemas forman parte de los preparativos de defensa ante posibles acciones hostiles de otros países. Sin embargo, el funcionario no proporcionó detalles sobre el número de dispositivos desplegados, sus características específicas o la fecha en que fueron puestos en órbita.
El secretario estadounidense también informó sobre otros proyectos relacionados con la defensa espacial, entre ellos el desarrollo de interceptores basados en el espacio y una constelación de satélites destinada a detectar y seguir objetivos móviles.
El reconocimiento representa un cambio relevante en el nivel de información pública proporcionada por Washington sobre sus capacidades militares en el espacio, aunque permanecen sin conocerse detalles operativos de los sistemas mencionados.
En paralelo, China mantiene programas civiles y científicos de exploración lunar. Entre sus objetivos se encuentra realizar un alunizaje tripulado antes de 2030 y avanzar en los planes para establecer una futura estación de investigación en el polo sur de la Luna.
El intercambio de declaraciones refleja el creciente interés de ambas potencias por las capacidades espaciales, en un contexto internacional marcado por el desarrollo de tecnologías destinadas tanto a la exploración como a la defensa en órbita.