El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) anunció la retirada de todos sus combatientes de Turquía, una decisión con la que busca impulsar las negociaciones para poner fin a más de cuatro décadas de enfrentamientos armados con el Estado turco.
El movimiento informó a través de la agencia kurda Firat (ANF) que la salida de sus fuerzas se concretó días antes del anuncio. Según su declaración, la medida responde a los compromisos asumidos para abandonar la lucha armada y abrir paso a una solución política.
Pese a este movimiento, el PKK cuestionó la actuación del gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan y del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), al considerar que no han impulsado nuevas medidas desde que el Parlamento turco aprobó, en agosto, una ley orientada a facilitar la reintegración de los combatientes.
El proceso de paz comenzó a tomar forma en 2024 y busca resolver un conflicto que, de acuerdo con cifras citadas por Ankara, ha dejado alrededor de 50 mil muertos. En 2025, el PKK anunció su disolución en respuesta a un llamado de su histórico dirigente, Abdullah Ocalan, quien permanece encarcelado desde 1999 y cumple una condena de cadena perpetua.
Como parte de los esfuerzos para avanzar en el proceso, las autoridades turcas establecieron cuatro subcomisiones parlamentarias encargadas de supervisar la disolución de la organización y los pasos relacionados con el desarme. Una de estas instancias contempla la participación de Ocalan, aunque sin permitirle salir de prisión.
La retirada anunciada representa un nuevo capítulo en las negociaciones, pero las diferencias entre el PKK y el gobierno turco evidencian los desafíos pendientes para consolidar un acuerdo que permita cerrar definitivamente el conflicto.