El Parlamento de Italia aprobó una reforma electoral que modifica las condiciones para obtener la mayoría legislativa y que podría influir en las elecciones generales previstas para 2027. La iniciativa, respaldada por el gobierno de Giorgia Meloni, establece un mecanismo para asignar escaños adicionales a las alianzas políticas que alcancen más del 42% de los votos.
Con este umbral, las coaliciones que cumplan el requisito obtendrían una bonificación equivalente a unos 70 escaños en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado. El objetivo declarado por Meloni es fortalecer la estabilidad gubernamental, aunque los partidos opositores consideran que el nuevo esquema favorece al bloque en el poder.
Giuseppe Conte, ex primer ministro y dirigente del Movimiento 5 Estrellas, criticó la legislación y sostuvo que responde a los intereses electorales del oficialismo. Ante la aprobación parlamentaria, las fuerzas opositoras anunciaron que recurrirán a los tribunales para impugnar la reforma.
La nueva normativa también contempla que los partidos y las coaliciones presenten un programa de gobierno y designen a su candidato a primer ministro antes de los comicios. Estas disposiciones buscan definir con mayor claridad las propuestas y los liderazgos de cada alianza electoral.
Sin embargo, alcanzar el 42% representa un desafío para ambos bloques. El partido de Meloni, Hermanos de Italia, enfrenta la competencia de Futuro Nacional, mientras que la centroizquierda mantiene diferencias sobre la selección de su candidato y la integración de una alianza común.
Una encuesta reciente de Ipsos Doxa señala que la oposición podría superar el umbral electoral si logra resolver sus divisiones y sumar a partidos minoritarios. El mandato de Meloni concluye oficialmente en octubre de 2027, aunque los comicios podrían adelantarse a la primavera de ese año.
La reforma abre así un nuevo frente de disputa política en Italia, donde la capacidad de formar coaliciones amplias será determinante para definir el próximo gobierno.