Lo que durante décadas formó parte de la rutina de millones de pasajeros ahora se exhibe como objeto de colección. El metro de Nueva York puso a la venta asientos, letreros de estaciones y antiguas tarjetas de transporte en una feria que atrae a miles de compradores interesados en conservar un fragmento de la historia de la ciudad.
El evento, organizado por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), se celebra durante dos días en Coney Island, Brooklyn. La convocatoria reúne a coleccionistas, residentes y visitantes que incluso hacen fila durante horas para adquirir piezas del sistema ferroviario. Cada persona dispone de un máximo de 45 minutos para recorrer el lugar.
Los precios reflejan el interés por estos artículos: los letreros de tamaño considerable cuestan alrededor de 500 dólares y algunos superan los mil, mientras que los asientos naranjas de plástico de los vagones antiguos rondan los 900 dólares. Las tarjetas magnéticas MetroCard, recientemente retiradas de circulación, se ofrecen por seis dólares.
Entre los compradores de esta edición estuvo el cineasta Spike Lee, reconocido aficionado de los Knicks de Nueva York, quien adquirió un letrero de Penn Station, estación vinculada con el recinto donde juega el equipo de baloncesto.
La iniciativa surgió como una alternativa para vender directamente al público objetos que antes se ofrecían principalmente a coleccionistas. Paul Dvoskin, responsable del programa, explicó que la propuesta de convertir la venta en una especie de bazar comenzó hace cinco años y superó las expectativas de asistencia.
Aunque la MTA no divulga los ingresos que obtiene con esta actividad, el encuentro convoca aproximadamente a 4 mil personas. Para algunos visitantes, el valor de las piezas va más allá de su antigüedad: representa una forma de conservar recuerdos de la ciudad o decorar sus hogares con elementos emblemáticos de su vida cotidiana.