Por Redacción Contra Réplica

CDMX produce casi 10 millones de plantas de cempasúchil para el Día de Muertos

Xochimilco y Tláhuac concentran la producción de esta flor tradicional, cultivada por 596 productores. La ciudadanía podrá comprarla directamente en mercados especializados y en Paseo de la Reforma del 16 de octubre al 2 de noviembre.

La Ciudad de México contará con casi 10 millones de plantas de cempasúchil para la temporada de Día de Muertos 2026, una producción que representa un crecimiento cercano a nueve veces respecto a 2019, cuando se cultivó poco más de un millón. La cosecha es resultado del trabajo de 596 productoras y productores de las zonas agrícolas de Xochimilco y Tláhuac.

La Secretaría del Medio Ambiente capitalina (SEDEMA), mediante la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, impulsa acciones para fortalecer el cultivo y facilitar la comercialización directa. El objetivo es que las familias floricultoras obtengan mayores beneficios económicos y que la población acceda a flores locales sin intermediarios.

Quienes deseen adquirir cempasúchil podrán acudir a los mercados de plantas y flores Madreselva, Palacio de la Flor, Campo 7, Cuemanco, Cuemanquito y Acuexcomatl. Además, del 16 de octubre al 2 de noviembre se instalará un punto de venta sobre Paseo de la Reforma, con atención de 8:00 a 16:00 horas.

La oferta incluye variedades como Marvel y Clemolito, además de flor de corte y plantas de distintos tamaños, disponibles para decorar altares, viviendas, comercios y espacios públicos.

El incremento de la producción ha contado con el respaldo del programa Altépetl Bienestar, que proporciona apoyos económicos, técnicos y en especie. Entre las principales localidades productoras se encuentran San Luis Tlaxialtemalco, San Gregorio Atlapulco, Santiago Tepalcatlalpan y Santiago Tulyehualco.

Más allá de su valor cultural, el cultivo de cempasúchil contribuye a conservar las chinampas y los terrenos agrícolas de la capital, áreas importantes para la recarga de acuíferos, la regulación de la temperatura y la protección de la biodiversidad.

La flor, protagonista de las ofrendas mexicanas, mantiene así su vínculo con las tradiciones de Día de Muertos y con el trabajo de las comunidades rurales que preservan su producción.