La película Digger, protagonizada por Tom Cruise y dirigida por el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, enfrenta un panorama financiero adverso luego de registrar una baja recaudación durante su segundo fin de semana en cartelera. Con apenas 35.3 millones de dólares obtenidos en todo el mundo, especialistas de la industria estiman que la producción podría generar pérdidas cercanas a los 245 millones de dólares.
De acuerdo con cifras citadas por AFP, la cinta ha recaudado 14.4 millones de dólares en América del Norte después de dos semanas de exhibición. Su desempeño contrasta con los costos de producción, calculados entre 160 y 180 millones de dólares, a los que todavía deben sumarse los gastos de promoción y publicidad.
Christopher Rosen, editor en jefe de The Ankler, calificó el resultado como un fracaso financiero. Por su parte, Daniel Loria, de Boxoffice, señaló que el proyecto responde a una apuesta por el cine original y arriesgado, impulsada por la anterior dirección de Warner Bros., una estrategia que no siempre garantiza el éxito comercial.
En la película, Cruise interpreta a un magnate petrolero dentro de una sátira sobre el poder económico y las élites estadounidenses. Su propuesta, de tono provocador y enfoque ambiental, parece haber encontrado dificultades para conectar con una audiencia amplia, pese a la intensa campaña publicitaria encabezada por el actor.
Paul Dergarabedian, especialista de Rentrak, destacó que la popularidad internacional de Cruise dio gran visibilidad al proyecto, aunque también elevó las expectativas del público. El papel representa una desviación de las producciones de acción que han consolidado al actor como una de las principales estrellas de Hollywood.
El tropiezo llega además en un momento de transformación para Warner Bros., tras su adquisición por Paramount Skydance. Para los analistas, el caso de Digger refleja la tensión entre las ambiciones artísticas de un director y las exigencias comerciales de una superproducción protagonizada por una estrella mundial.