La restauración de los bosques submarinos de algas gigantes en Baja California es el objetivo de un proyecto que busca recuperar estos ecosistemas ante la amenaza de un nuevo episodio intenso de El Niño, fenómeno que eleva la temperatura del océano y puede afectar la supervivencia de la vegetación marina.
La iniciativa, coordinada por el ecólogo marino Guillermo Torres, contempla trasplantar algas fértiles en aproximadamente tres hectáreas antes de que concluya 2026. El trabajo reúne a especialistas y pescadores que recolectan ejemplares con estructuras reproductivas y los trasladan a zonas preparadas para favorecer su propagación natural.
Una vez extraídas, las algas se llevan hasta puntos de restauración situados a unos 300 metros. Allí se sujetan mediante redes a anclajes instalados previamente en el fondo marino, con la expectativa de que liberen esporas y contribuyan a regenerar el bosque.
La urgencia del proyecto está relacionada con el deterioro registrado en 2015, cuando una combinación de temperaturas elevadas, El Niño y una enfermedad que redujo las poblaciones de estrellas marinas alteró el equilibrio ecológico. La disminución de estos depredadores favoreció la proliferación del erizo morado, que consume algas y agravó la pérdida de vegetación.
Además de capturar dióxido de carbono, los bosques de macroalgas ofrecen refugio y zonas de reproducción para cerca de mil especies de peces, moluscos y crustáceos. También ayudan a reducir la fuerza del oleaje y moderar las corrientes marinas.
Las algas gigantes pueden alcanzar hasta 30 metros de longitud y forman estructuras submarinas que sostienen una amplia diversidad biológica. Sin embargo, el aumento de la temperatura del agua representa una amenaza para su permanencia.
Con el trasplante de ejemplares reproductivos, el proyecto busca recuperar parte de la cobertura perdida y fortalecer la capacidad de regeneración natural de uno de los ecosistemas marinos relevantes del Pacífico mexicano.