Autoridades sanitarias de Estados Unidos ordenaron el retiro de aproximadamente 718 mil 676 kilogramos de productos cárnicos elaborados por Kayem Foods, luego de detectar irregularidades en las condiciones de refrigeración de un depósito. La medida incluye salchichas, jamones, tocino y otros embutidos que podrían representar un riesgo para la salud.
El Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS), organismo dependiente del Departamento de Agricultura estadounidense, informó que el retiro se anunció el 17 de octubre de 2026 y abarca productos distribuidos en Estados Unidos y Hong Kong.
Debido a la gravedad potencial del problema, las autoridades clasificaron la medida como Clase I, el nivel más alto de riesgo sanitario. Esta categoría se utiliza cuando existe una probabilidad razonable de que el consumo de los alimentos afectados provoque consecuencias graves para la salud o incluso la muerte. No obstante, al momento de emitirse la alerta, no se habían reportado enfermedades relacionadas con el caso.
Los productos involucrados fueron elaborados entre el 31 de marzo y el 7 de octubre y se comercializaron bajo nueve marcas: Kayem, Al Fresco, Triple M, McKenzie, Deutschmacher, Jordan’s, Essem, Winnisimmet y Genoa.
La lista incluye salchichas de res, cerdo y pollo, hot dogs, tocino ahumado, jamones, mortadela, pechugas de pavo, albóndigas de pollo y otras carnes listas para consumir. Sin embargo, las autoridades precisaron que no todos los productos de dichas marcas forman parte del retiro.
La investigación comenzó el 1 de octubre, después de que un establecimiento notificara la recepción de alimentos a temperaturas superiores a las recomendadas. Posteriormente, la empresa detectó deficiencias de refrigeración en uno de sus almacenes.
Aunque no se confirmó la presencia de una bacteria específica, las temperaturas inadecuadas pueden favorecer la proliferación de microorganismos peligrosos. Kayem Foods informó que corrigió las fallas y comenzó a contactar a sus distribuidores para retirar los productos.
El FSIS recomendó revisar los códigos UPC y los números de establecimiento señalados en la alerta oficial. Si algún alimento coincide con los datos del retiro, debe evitarse su consumo y desecharse o devolverse al comercio donde se compró, aunque conserve su apariencia y olor habituales.