Rusia manifestó su disposición a reanudar las negociaciones con Ucrania y Estados Unidos para buscar una salida al conflicto armado, aunque descartó modificar sus exigencias territoriales. El posible reinicio del diálogo se planteó tras una reunión en San Petersburgo entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca.
Yuri Ushakov, asesor de política exterior del Kremlin, informó que Putin considera posible celebrar nuevas conversaciones trilaterales alrededor del 10 de noviembre. Según explicó, uno de los asuntos centrales sería establecer un sistema de seguridad para ambos países una vez concluida la guerra.
No obstante, Moscú expresó reservas sobre las propuestas presentadas por Witkoff, elaboradas a partir de planteamientos de Kiev y sus aliados europeos. La postura rusa coincide con declaraciones previas del canciller Serguéi Lavrov, quien sostuvo que su país no contempla concesiones políticas ni territoriales como parte de un eventual acuerdo.
Desde Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski planteó una alternativa para detener los combates: congelar la línea actual del frente sin reconocer como definitivas las pérdidas territoriales. En declaraciones a Fox News, señaló que un alto el fuego permitiría frenar las muertes y abrir una etapa de negociación respaldada por garantías de seguridad internacionales.
El mandatario ucraniano también insistió en que cualquier acuerdo debe incluir la participación directa de su gobierno y contar con el respaldo de sus aliados europeos y de Estados Unidos.
Paralelamente, el Kremlin mencionó la posibilidad de un encuentro entre Putin, Donald Trump y Xi Jinping durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, prevista para noviembre en Shenzhen, China. Sin embargo, su realización dependerá de que los mandatarios coincidan en las condiciones y los temas de discusión.
Pese a los contactos diplomáticos, las diferencias sobre el territorio y las garantías de seguridad mantienen abierto el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo. La eventual reanudación de las negociaciones aún no representa un avance concreto hacia el fin de la guerra.