El Ejército de El Salvador puso en marcha una operación de gran escala en Haití para debilitar a las principales pandillas que operan en el país caribeño. La intervención se produce luego de que cuatro militares salvadoreños desaparecieran durante una emboscada en Croix-des-Bouquets, aproximadamente dos semanas antes del despliegue.
Las tropas ingresaron a la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de Puerto Príncipe, con alrededor de diez vehículos blindados y armamento de asalto. Los enfrentamientos se extendieron por sectores como Santo y Croix-des-Missions, donde reportes locales señalaron la muerte de al menos diez presuntos integrantes de grupos criminales.
Entre las organizaciones objetivo se encuentran Chen Mechan y 400 Mawozo, esta última considerada una de las estructuras delictivas más poderosas de Haití. Su líder, Lanmò San Jou, es buscado por Estados Unidos, cuyo Departamento de Estado ofrece una recompensa de hasta un millón de dólares por información que permita localizarlo.
La ofensiva coincide con operativos de la Policía Nacional de Haití, respaldados por la Fuerza de Supresión de Pandillas, creada bajo el mandato de la Organización de las Naciones Unidas. Sus acciones buscan desarticular puntos de extorsión, reducir los secuestros y contener la violencia contra la población en comunidades como Carrefour Shada, Santo 17 y el puente de Croix-des-Missions.
Sin embargo, el despliegue también ha generado inconformidad entre algunos habitantes de Puerto Príncipe. Se registraron protestas contra la presencia militar salvadoreña, en manifestaciones que, según los reportes, habrían sido impulsadas mediante amenazas de la coalición criminal Viv Ansanm.