Por Kenia Hernández

Ángel, Guardia Honorario de 12 años hizo realidad su sueño de convertirse en militar

A pesar de que Ángel vive con una discapacidad, su nombramiento simbólico, le permitió acercarse a ese mundo que tanto le entusiasma.

Desde los ocho años soñaba con portar el uniforme, marchar y participar en misiones especiales. Hoy, a sus 12 años, Ángel de Jesús Rodríguez Rivera cumplió uno de sus anhelos más grandes al convertirse en pequeño Guardia Honorario por un día, distinción que le otorgó la Guardia Nacional en las instalaciones de la 17.ª Coordinación de Unidad.

En medio de una ceremonia cívica con tonos los protocolos militares, Ángel dirigió a las tropas en el acto y vivió una jornada que -aseguró- difícilmente olvidará. Su entrega, dedicación y resiliencia frente a las situaciones difíciles fueron reconocidas por los altos mandos y elementos de la corporación, quienes le concedieron este nombramiento como una muestra de respeto, admiración y estima.

Con ese mismo reconocimiento y una sonrisa, Ángel compartió la razón de su fascinación que se gestó durante años. 

“Yo veía que los policías salvaban a la gente y a mí me daba mucha curiosidad cómo era que iban a los ataques. Yo decía que quería estar en uno de esos”, recordó.

Su respeto por las actividades de las corporaciones de seguridad comenzó desde pequeño, cuando observaba cómo los elementos acudían a situaciones de riesgo y cumplían distintas misiones. Desde entonces, imaginaba que algún día podría formar parte de sus filas.

A pesar de que Ángel vive con una discapacidad, su nombramiento simbólico, le permitió acercarse a ese mundo que tanto le entusiasma. Entre las actividades que más imagino disfrutar están marchar y correr, dos ejercicios que, asegura, le gustaría lograr algún día.

“Me gustaba mucho ver cómo iban a las guerras, a las peleas. Me gustaría llegar a ser sargento", expresó con entusiasmo.

Durante la ceremonia, las autoridades dedicaron palabras de felicitación al pequeño, destacando que los sueños no tienen edad y que su historia es muestra de que la ilusión y la determinación pueden convertirse en momentos inolvidables.

“Hoy nos demuestras que los grandes sueños no tienen edad, que eres pequeño de estatura, pero grande de corazón. Muchas felicidades, pequeño Guardia Honorario”, expresaron.

Al finalizar el acto, el auditorio se llenó de aplausos y aquella jornada, en uno de los recuerdos más especiales de su infancia.

Ángel ya tiene una historia que contar y presumir a sus amigos, por un día dejó de imaginar cómo sería formar parte de la Guardia Nacional y tuvo la oportunidad de vivirlo de cerca. Un sueño que, como hace cuatro años, seguirá creciendo con él.