Por Kenia Hernández

"Su programa no sirve, solo es para tomar la foto": Vecinos de la calle Altamirano confrontan a la Dirección de Obras de la capital

La manifestación que comenzó a generar discordias entre los automovilistas de una de las principales vialidades céntricas, orilló a las autoridades a negociar.

En medio de una confrontación con la Dirección de Obras Públicas del ayuntamiento de la capital, vecinos de la calle de Altamirano, en el Centro Histórico de San Luis Potosí, cerraron la Avenida de Damián Carmona como protesta contra las deficiencias que evidencían el abandono de su vialidad y el colapso total del drenaje; el cual, aseguraron, inunda sus viviendas con aguas negras y hunde sus banquetas. 

Frente a los oídos de Ismael Hernández, trabajador de la instancia municipal y del propio titular, Eustorgio Chávez Garza; un grupo de entre 30 a 40 colonos organizaron un bloqueo vial hasta que el alcalde, Enrique Galindo Ceballos atienda sus denuncias: repavimentar las calles pero además, reemplazar la red de tuberías que actualmente, trabajan sin dar abasto, al máximo de su capacidad.
 
Según evidenciaron, a pesar de que en agosto, la autoridad anunció un arranque de obras que prometía bacheo, banquetas y alumbrado en esta zona; después de tres meses, las obras avanzaron lentas y agravaron la situación de fugas y hundimientos en distintos tramos.

"Su programa no sirve, solo es para tomar la foto", espetaron a Hernández, quién insistía que no formaba parte de la jurisdicción de Obras Municipales habilitar el drenaje. 

"No vamos a permitir que la obra continúe. Empezaron hace casi dos meses, vienen y trabajan dos o tres días y paran una semana... Cuando vengan a encarpetar, la red hidráulica va a volver a colapsar sobre ese pavimento y a los dos meses se va a deshacer", señaló entre ellos, uno de los vecinos.

De acuerdo con Angélica Gámez,  una de las voceras principales de la movilización, la situación avanzó hasta un nivel insostenible después de que en la última semana de octubre, el equipo de obras dejó abierto un socavón de aproximadamente dos metros de profundidad en medio del pavimento. 

Después de casi una semana sin respuesta por parte de las autoridades, la vecina resaltó que los principales afectados fueron los residentes de casas cercanas, en su mayoría adultos mayores o personas con discapacidad.

Sin embargo, explicó que además de la inaccesibilidad peatonal, durante la temporada de lluvias, las alcantarillas rebasan los niveles del suelo y brotan hacia el interior de las casas.

"Nos llega a las rodillas, no hay manera humana de pasar y lo único que quieren es tapar por cachitos... es como ponerme maquillaje cuando necesito cirugía", comparó.

La manifestación que comenzó a generar discordias entre los automovilistas de una de las principales vialidades céntricas, orilló a las autoridades a negociar. Entre las opciones, Chávez Garza se comprometió a realizar un estudio para determinar la viabilidad de una rehabilitación integral.

Sin embargo, los interlocutores dejaron claro su hartazgo y precisaron que no esperarán más tiempo para una respuesta. "No es gratis, tenemos 30 años pagando esta obra. Estamos cansados y necesitamos que lo realicen", señaló otro de los inconformes. 

Entre los cuestionamientos, los vecinos acusaron que la falta de presupuesto es un pretexto al que el ayuntamiento le ha dado largas durante dos años, periodo en el que las diferentes privadas del Barrio de Santiago han reunido firmas de denuncia y así vivir en condiciones dignas.