Los pacientes que necesitan transfusiones sanguíneas en México contarán con mayores medidas de seguridad a partir de la entrada en vigor de una nueva regulación que amplía los controles de laboratorio aplicados a la sangre y sus componentes destinados a uso terapéutico.
Se trata de la Norma Oficial Mexicana NOM-253-SSA1-2025, publicada en octubre en el Diario Oficial de la Federación (DOF), tras recibir la aprobación del Comité Consultivo Nacional de Normalización de Regulación y Fomento Sanitario. Su aplicación comenzará 180 días después de su publicación.
Entre los principales cambios destaca el aumento de las pruebas rutinarias que deben realizarse a los productos sanguíneos en los bancos de sangre. De acuerdo con Emmanuel Fernández Sánchez, director del Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea, esta modificación busca elevar la protección de quienes reciben transfusiones y mantener los procedimientos alineados con estándares internacionales.
La actualización también contempla ajustes en los estudios obligatorios: algunas pruebas dejarán de solicitarse de manera generalizada y quedarán reservadas para circunstancias específicas, sin que ello represente una disminución en la seguridad del proceso transfusional.
Otro de los objetivos es fortalecer el Sistema Nacional de Sangre mediante una distribución más precisa de las responsabilidades correspondientes a cada modalidad de servicio. Asimismo, se plantea mejorar el desempeño de los Comités de Medicina Transfusional, instancias hospitalarias encargadas de supervisar y evaluar las prácticas relacionadas con las transfusiones.
Con estas disposiciones, las autoridades sanitarias buscan consolidar los mecanismos de hemovigilancia, optimizar la supervisión de los productos sanguíneos y reducir los riesgos para los pacientes que dependen de estos procedimientos médicos.