A 37 años del desastre de Chernóbil, la preocupación en Ucrania se centra en la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, actualmente bajo control de las fuerzas invasoras rusas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, recordó en su canal oficial de Telegram los esfuerzos de las 500,000 personas que trabajaron para limitar los daños del accidente en 1986.
La tragedia de Chernóbil dejó una profunda huella en el mundo y transformó una zona desarrollada en un área de exclusión con alta radiación. Tras la invasión rusa en 2022, las tropas ocuparon la planta nuclear de Chernóbil, vandalizando y dañando equipos de medición y telecomunicaciones. A pesar de ello, la mayoría de las instalaciones de vigilancia han vuelto a estar operativas, con la ayuda del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y otros países.
Sin embargo, la situación en la planta nuclear de Zaporiyia es más complicada, ya que ha estado bajo ocupación rusa durante casi 14 meses. El presidente Zelenski advirtió sobre la posibilidad de que Rusia use las instalaciones nucleares para chantajear a Ucrania y al mundo. Olga Kosharna, experta en energía nuclear, señaló que existe un alto riesgo de una fuga radiactiva, tres veces más potente que la de Fukushima, con efectos a largo plazo en los países vecinos de la Unión Europea, Moldavia y Turquía.
Kosharna destacó que, hasta ahora, se ha evitado un accidente grave gracias a la profesionalidad del personal ucraniano en la planta, quienes han enfrentado amenazas y abusos físicos por parte de las fuerzas rusas. La experta enfatizó la importancia de que la comunidad internacional garantice que los responsables de acciones nucleares terroristas, incluidos los líderes rusos, sean llevados ante la justicia.