En el comedor de una casa humilde de Argentina, dos repisas de madera gastada sostienen una decena de copas, pelotas y varios trofeos con forma de botines de fútbol dorados.
De altura imponente y figura atlética, Mara Gómez, de 22 años, los observa y esboza una sonrisa. “Cuando empecé era muy mala, pateaba al arco y la pelota iba para cualquier lado”, cuenta.
En aquel entonces, recuerda, tenía otra identidad y el cuerpo de un adolescente varón. Extraña ironía: Mara empezó a jugar al fútbol al mismo tiempo que decidió convertirse en mujer.
Después de un largo recorrido como futbolista amateur en ligas de la provincia de Buenos Aires, en el que sufrió discriminación y alguno que otro gol en contra, Mara podría convertirse en la primera jugadora transgénero en disputar el torneo profesional de fútbol femenino en Argentina.
Por Sin Embargo