Por Redacción Contra Réplica

Indignación por asesinato de madre buscadora y su hijo en Jalisco; Rosa Icela expresa solidaridad

La secretaria de Gobernación pidió un minuto de silencio y reafirmó el compromiso del gobierno con las familias de desaparecidos.

La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, condenó enérgicamente el asesinato de María del Carmen Morales, integrante del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, y de su hijo Jaime Daniel Ramírez, quienes fueron víctimas de un ataque que ha causado profunda indignación a nivel nacional.

Durante un encuentro con familias que enfrentan la dolorosa búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, Rodríguez solicitó un minuto de silencio en memoria de las víctimas y manifestó su respaldo a los colectivos que, día con día, realizan esta labor en medio de condiciones de riesgo.

En sus redes sociales, la funcionaria reiteró que la localización de personas desaparecidas sigue siendo una prioridad para el Gobierno de México, y subrayó que este trabajo debe realizarse con empatía, respeto y en coordinación con quienes lo viven en carne propia. “Seguimos atendiendo la instrucción de la Presidenta @Claudiashein de reunirnos con colectivos y familiares para construir una agenda conjunta”, publicó.

El crimen de María del Carmen, reconocida por su lucha incansable en la búsqueda de personas desaparecidas en Jalisco, y de su hijo, ha encendido las alarmas entre organizaciones defensoras de derechos humanos. Diversos colectivos exigieron medidas urgentes de protección para quienes se dedican a esta labor, así como justicia pronta y efectiva.

A través de pronunciamientos públicos, estos grupos señalaron que los riesgos que enfrentan las madres buscadoras en diversas entidades del país han ido en aumento, pese a que su tarea es esencial para combatir la impunidad y dignificar a las víctimas.

La tragedia ha reavivado el debate sobre las condiciones de inseguridad en las que operan los colectivos, así como la necesidad de reforzar los mecanismos de protección, atención y justicia para quienes han asumido una tarea que, aunque corresponde al Estado, muchas veces ha recaído en las propias familias.