Por Redacción Contra Réplica

Declaratoria de la Ruta Wixárika enfrenta amenazas de concesiones mineras, alertan activistas

La posible inclusión de la Ruta Wixárika como patrimonio mundial busca proteger el territorio sagrado de Wirikuta frente a la presión de proyectos mineros en zonas protegidas.

La candidatura de la Ruta Wixárika para ser reconocida como patrimonio mundial por la Unesco representa un avance crucial en la defensa del territorio sagrado de Wirikuta, sin embargo, activistas alertan sobre los riesgos que implican las concesiones mineras en esta región.

Santos de la Cruz, abogado y representante del Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta, explicó que la ruta ceremonial abarca más de 500 kilómetros y atraviesa comunidades en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí y Durango. Esta iniciativa busca preservar espacios clave como Cuyetsarie, Cupuri Mutiú, Huiricuta y Tatei Matiniere, los cuales forman parte de la tradición y espiritualidad del pueblo wixárika.

Pese a que estas zonas están dentro de una reserva ecológica estatal, ya se han otorgado concesiones mineras que, según los activistas, amenazan directamente la integridad de los proyectos comunitarios y ceremoniales, a los que llaman “el monstruo” minero.

Los wixárika demandan que la gestión de estos lugares sagrados recaiga en manos de sus autoridades tradicionales, como los jicareros, y no en instancias oficiales sin representación de la comunidad. También exigen la prohibición total de la minería en estas áreas y mayor protección a nivel federal, acompañada de amparos legales y participación comunitaria en los órganos de conservación.

El proceso de inscripción ante la Unesco, que se evalúa en la 47ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial en París, podría activar nuevos recursos y políticas para frenar los proyectos mineros. Para los defensores, este reconocimiento no solo traerá protección internacional, sino que reafirmará el derecho ancestral a conservar sus territorios espirituales y culturales.