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Gustavo Candia
Opinión

El inicio de la Santa Inquisición mediática...

De un tiempo para acá, la sociedad mexicana se ha convertido en un lodazal moralista donde cualquier intento de crítica, ironía o pensamiento espontáneo es criminalizado si no satisface las cuotas de lo políticamente correcto, esto derivado por la estupidez institucional. Hoy fue el turno a Javier “Chicharito” Hernández, cuyo pecado capital fue decir —en tono jocoso y evidentemente provocador— algo que ni remotamente justifica la hoguera pública en la que ha sido lanzado. Pero claro, cuando no hay argumentos, sobran los moralistas con patrocinio.

Las marcas de ropa que convirtieron al futbolista en su estandarte, esas mismas que no dudan en explotar estereotipos de género en cada campaña comercial, ahora se rasgan las vestiduras por unas palabras fuera de contexto, negándose a entender lo elemental: una crítica no es un acto de odio, y un tono irónico no es violencia.

La Federación Mexicana de Futbol, siempre rápida para sancionar lo trivial e incapaz de castigar lo estructural (como la corrupción, la mediocridad deportiva o los arreglos turbios con promotores), se suma al linchamiento con el oportunismo que caracteriza a sus burócratas. En lugar de aprovechar el momento para abrir un debate genuino sobre las relaciones de poder entre géneros —en el fútbol y fuera de él—, prefieren disparar al blanco fácil: el individuo visible. El que no calla. El que piensa. El que, como Chicharito, se atreve a desafiar al rebaño.

¿Y la Presidencia de la República? bueno, el gobierno que presume ser progresista, feminista y del pueblo, no pierde la ocasión para capitalizar mediáticamente la polémica, sugiriendo indirectamente (y en voz de sus voceros de cuarta) que Hernández “refuerza los machismos que tanto daño le hacen a México”. Como si en Palacio Nacional no convivieran a diario con el verdadero patriarcado: el de los contratos sin licitación, los sindicatos protegidos y las fiscalías omisas.

A todo esto, vale la pena ver el video completo. No el clip mutilado que circuló en redes. El mensaje de Chicharito, en su totalidad, es una crítica a los juegos de poder y manipulación emocional entre hombres y mujeres, si, los dos sexos, no sólo uno. ¿Incómodo? Claro, ¿Incómodo porque es falso o porque señala verdades dolorosas? Esa es la pregunta que nadie quiere contestar.

Lo que estamos presenciando no es un debate sobre violencia de género. Es un intento patético de deshumanizar a un hombre que piensa y se expresa sin filtro. Un ajuste de cuentas por parte de una sociedad hipócrita, una prensa cobarde y un aparato institucional podrido de miedo ante cualquier figura pública que no se someta a sus líneas editoriales de consigna.

La opinión de Javier Hernández es válida, tanto como la de cualquiera que haya sufrido el doble estándar de los afectos, la manipulación emocional y los juicios sumarios por atreverse a ser auténtico; y más aún: es valiente. Porque se dijo en voz alta, sin pedir perdón de antemano, y sin disfrazarla de falsa sensibilidad.

Ya llegamos al punto sin retorno, donde estamos en un Coliseo digital, y nuestras palabras nos pueden llevar a la muerte social, económica o peor aún, la perdida de nuestra LIBERTAD!!!!