El cuerpo técnico de los Pumas de la UNAM alzó la voz luego de que uno de sus jugadores recibiera amenazas de muerte, según denunció el auxiliar Efraín Juárez tras el partido contra Mazatlán FC. Aunque no se reveló la identidad del futbolista afectado, el club manifestó su rechazo total a este tipo de actos y aseguró que ya se toman medidas para proteger a su plantilla.
Durante la conferencia de prensa, Juárez expresó su indignación por lo ocurrido y recordó que el deporte debe vivirse con entrega, pero sin rebasar los límites del respeto. “Esto no se puede tolerar. Nos jugamos muchas cosas en la cancha, pero la seguridad de una persona jamás debe estar en riesgo por el resultado de un partido”, afirmó.
El exseleccionado nacional destacó que el club está unido ante la situación y que se trabaja en coordinación con las autoridades correspondientes para prevenir que estas agresiones escalen. Insistió en que, si bien el futbol despierta pasiones, ningún jugador merece ser víctima de intimidación por su desempeño deportivo.
Este nuevo episodio se suma a una cadena de hechos que reabren el debate sobre los niveles de intolerancia en el entorno del futbol mexicano, donde el fanatismo mal canalizado ha derivado en violencia y amenazas que ponen en peligro a quienes forman parte del espectáculo deportivo.