El tradicional convivio de nominados al Premio Ariel reunió a 80 de los 155 aspirantes en los Estudios Churubusco, en un ambiente de entusiasmo y nostalgia previo a la gala del próximo 20 de septiembre en Puerto Vallarta. La reunión estuvo marcada por la camaradería y por el orgullo de quienes este año compiten por la estatuilla más importante del cine mexicano.
Entre los momentos más entrañables estuvo la aparición del actor Juan Carlos Colombo, candidato a Mejor Coactuación Masculina por No nos moverán. A sus 75 años, y aún con secuelas de problemas de salud, Colombo asistió con buen ánimo y sentido del humor, arrancando risas al afirmar: “Estoy bien, sin exagerar”. Su presencia fue celebrada como un recordatorio del peso y la vigencia de las trayectorias longevas en la pantalla grande.
La expectación se concentró en Rodrigo Prieto, cuya ópera prima Pedro Páramo lidera con 16 nominaciones, incluidas Película, Dirección y Fotografía. Tras la foto oficial, el cinefotógrafo permaneció rodeado de colegas y medios, compartiendo su entusiasmo: “Estamos muy emocionados, especialmente por compartir con todos los que hicieron la película”. Con una carrera consolidada en Hollywood, Prieto regresa a México con un proyecto que ya se perfila como protagonista de la ceremonia.
El encuentro también destacó la presencia de figuras como Adriana Paz, reconocida por su papel en Emilia Pérez, y del diseñador de producción Eugenio Caballero, quien subrayó la fuerza visual de Pedro Páramo. En contraste, llamó la atención la ausencia de Alonso Ruizpalacios, nominado por La cocina, ocupado en una nueva adaptación cinematográfica, así como de Fiona Palomo y Alfonso Dosal. Con las voces de nuevas generaciones como Naian González Norvind, el evento dejó claro que el Ariel no sólo premia trayectorias, sino también nuevas miradas que enriquecen el cine nacional.