La residencia musical de Bad Bunny, “No Me Quiero Ir de Aquí”, celebrada en el Coliseo de Puerto Rico, marcó un mvoimiento en la accesibilidad cultural. Por primera vez en un evento de tal magnitud en la isla, personas sordas pudieron disfrutar plenamente del espectáculo gracias a un equipo de intérpretes de lengua de señas que tradujeron con precisión cada verso y beat del reguetón del artista.
Durante el show, los intérpretes se movían al ritmo de la música, sincronizando sus señas con las letras y la energía del concierto. Zoé Marie Rodríguez, una joven sorda que asistió, calificó la experiencia como “maravillosa”, destacando cómo la combinación de señas, luces, vibraciones y emoción colectiva permitió vivir la música de manera completa y sensorial. Activistas locales celebraron el hecho como un avance en la lucha por la inclusión en espacios culturales.
Además de su compromiso con la accesibilidad, Bad Bunny compartió su visión de devolver a Puerto Rico parte de lo que la isla le dio. El artista expresó a Variety que su sueño siempre ha sido ofrecer conciertos gratuitos para locales, y aunque aún no se ha concretado, la residencia de 30 noches representa un paso importante hacia esa meta. Los primeros nueve shows estuvieron destinados exclusivamente a residentes de la isla, quienes agotaron 80 mil boletos en apenas ocho horas, generando más de 11 millones de dólares.
“No Me Quiero Ir de Aquí” no solo celebra la música del artista y su más reciente álbum, Debí Tirar Más Fotos, sino que también se convierte en un acto de inclusión, amor y reconocimiento cultural hacia Puerto Rico. Posteriormente, Bad Bunny emprenderá una gira mundial de 56 fechas por Europa y América Latina, cerrando en Bélgica en julio de 2026, pero el impacto de su residencia en San Juan ya ha dejado una huella profunda en la comunidad.
Con Info de Infobae