La infancia y la adolescencia son los grupos más vulnerables frente a los problemas ambientales, debido a que sus organismos en desarrollo absorben con mayor facilidad contaminantes presentes en el aire, el agua y los alimentos, advirtió el doctor Fernando Díaz Barriga Martínez, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Estas exposiciones, explicó, pueden derivar en enfermedades graves como cáncer infantil y trastornos neurológicos.
Durante la conferencia “Justicia Ambiental para las Infancias, esquema JAPI”, impartida en la Facultad de Derecho Abogado Ponciano Arriaga Leija, Díaz Barriga presentó un marco de acción basado en cinco ejes fundamentales, sustentados en tratados internacionales y derechos humanos, con el objetivo de priorizar la protección de los menores. Recordó que, según UNICEF, las nuevas generaciones son las primeras en crecer en un mundo en peligro, por lo que es imprescindible replantear políticas públicas y sociales para garantizarles un futuro seguro.
El especialista advirtió sobre los efectos de microplásticos y metales pesados en la población infantil, que reducen la capacidad cognitiva y aumentan el riesgo de fracaso escolar y problemas sociales. Recalcó que la justicia ambiental debe materializarse en políticas que reconozcan y prevengan la exposición a contaminantes, y que se traduzcan en medidas concretas para proteger la salud y la educación de los niños.
Finalmente, Díaz Barriga hizo un llamado a los futuros abogados a involucrarse en la defensa de los derechos humanos desde una perspectiva ambiental, enfatizando que los instrumentos jurídicos internacionales existentes pueden contribuir a proteger tanto a la infancia como al ecosistema. “El planeta está en peligro, pero aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo; la justicia ambiental no es un discurso, es un derecho que debemos garantizar a quienes vienen detrás de nosotros”, concluyó.