El Zócalo de Ciudad de México se llenó con el ritmo y la fuerza de Residente, quien durante casi dos horas interpretó clásicos como “René”, “Baile de los pobres” y “Latinoamérica”. El concierto, organizado por la Secretaría de Cultura capitalina, incluyó la participación de “Mujer en Cypher”, un colectivo femenino de rap y freestyle, y momentos de fuerte carga política, como cuando una familia refugiada de Gaza subió al escenario y la hija menor exigió: “¡Paren el genocidio!”.
Sin embargo, el evento no estuvo exento de críticas. Adrián Marcelo, conductor y creador de contenido, calificó el mensaje de Residente como manipulado y centrado en causas internacionales en lugar de problemas locales. A través de X —antes Twitter—, aseguró que el público había sido “adoctrinado” y cuestionó la pertinencia del espectáculo, provocando un intenso debate entre seguidores del artista y críticos de la inversión pública.
La polémica también se extendió a la inversión pública, estimada entre 15 y 20 millones de pesos, que algunos sectores consideran que podría haberse destinado a atender problemas urgentes de la ciudad, como inundaciones, baches o gentrificación. Aunque Residente no ha respondido directamente a las críticas, el concierto evidenció cómo un espectáculo cultural puede convertirse en un espacio de discusión política y social en la capital.