Myriam Urzúa, secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, confirmó que dos víctimas adicionales sucumbieron a las heridas provocadas por la explosión, mientras que de los 90 lesionados, diez han recibido alta médica y 23 permanecen en estado crítico con quemaduras de segundo y tercer grado que afectan más del 70% de su cuerpo. Tres pacientes adicionales se reportan graves, lo que mantiene la atención de hospitales y servicios de emergencia en máxima alerta.
El incidente ha vuelto a poner sobre la mesa la urgencia de reforzar las normas de transporte de sustancias inflamables. Urzúa enfatizó la necesidad de revisar protocolos y garantizar que accidentes de este tipo no se repitan, subrayando la importancia de la prevención más allá de las sanciones legales.
La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, calificó el evento como un hecho “trágico” y reafirmó que las autoridades trabajan para asegurar la reparación del daño y evitar la repetición de accidentes similares, mientras los equipos de seguridad continúan atendiendo a los heridos y evaluando los daños materiales en la zona.